Los responsables de la estrategia tecnológica deben gestionar miles de endpoints, dispositivos industriales conectados y aplicaciones críticas distribuidas entre oficinas, campamentos mineros y plantas de procesamiento, un entorno que incrementa la complejidad y amplía la superficie de posibles ataques cibernéticos.
Lima, agosto de 2026.- En Perú, donde la minería representa cerca del 60% de las exportaciones del país, mantener la continuidad operativa es una prioridad estratégica. Actualmente, los CIO deben gestionar miles de endpoints, dispositivos industriales conectados y aplicaciones críticas distribuidas entre oficinas, campamentos mineros y plantas de procesamiento.
De acuerdo con Leonardo González, director regional para América Latina de Ivanti, lo verdaderamente importante es identificar cuáles de estos elementos representan un riesgo real para la continuidad del negocio.
“Para un CIO del sector minero, la prioridad ya no es remediar la mayor cantidad de vulnerabilidades, sino identificar aquellas que realmente podrían interrumpir la producción y priorizarlas según su impacto operativo, no únicamente por su severidad técnica”, destaca.
En la práctica, esto significa atender primero las vulnerabilidades que podrían detener procesos críticos de producción, especialmente aquellas que afectan los sistemas SCADA y otros entornos de tecnología operacional (OT). Asimismo, implica asignar los recursos de remediación según la probabilidad de explotación y el impacto financiero que una interrupción podría generar.
Tres prioridades para un CIO minero
A partir de esta evaluación, el responsable tecnológico de una operación minera debería enfocarse en tres aspectos:
- Identificar los activos que respaldan directamente la producción y convertir su protección en la máxima prioridad.
- Evaluar cada vulnerabilidad de acuerdo con el riesgo que representa para el negocio, en lugar de depender únicamente de las puntuaciones de severidad técnica.
- Alcanzar una visibilidad unificada de los entornos de TI y OT para comprender cómo un incidente podría propagarse y afectar las operaciones.
Para González, estas prioridades reflejan un cambio en la manera de gestionar el riesgo tecnológico dentro de las operaciones mineras.
“Esta evolución ha impulsado la adopción de la Gestión de Vulnerabilidades Basada en Riesgo (Risk-Based Vulnerability Management, RBVM). Su valor no radica en detectar más vulnerabilidades, sino en priorizarlas según la criticidad del activo afectado, la probabilidad de explotación y el impacto operativo de una posible interrupción”, agrega.
La paradoja de la inversión en ciberseguridad
Aumentar el gasto en ciberseguridad no siempre se traduce en una mayor preparación frente a las amenazas. Según el informe State of Cybersecurity 2026 de Ivanti, el 83% de las organizaciones incrementó sus presupuestos de ciberseguridad durante el último año, pero solo el 30% afirma sentirse altamente preparado para enfrentar los riesgos actuales.
Casos como el ataque de ransomware sufrido por Norsk Hydro en 2019 ayudan a explicar esta brecha. Según la empresa, el incidente generó pérdidas aproximadas de US$70 millones, demostrando que el verdadero desafío no consiste solamente en gastar más, sino en priorizar los riesgos que realmente pueden afectar la continuidad operativa.
Este desafío se ve agravado por la convergencia de los entornos de TI y OT. Actualmente, ambos comparten procesos, información y activos críticos, por lo que una vulnerabilidad en un dispositivo aparentemente secundario puede evolucionar rápidamente hasta convertirse en un incidente con consecuencias operativas.
Tres pilares para la gobernanza tecnológica
Para fortalecer esta estrategia, la gobernanza tecnológica debería estructurarse alrededor de los siguientes pilares:
- Gestión de Vulnerabilidades Basada en Riesgo (RBVM): implementar prácticas que prioricen los activos según su importancia real dentro de las operaciones mineras.
- Visibilidad unificada de TI y OT: utilizar herramientas automatizadas de descubrimiento para identificar puntos únicos de falla y dependencias ocultas entre ambos entornos.
- Gestión Autónoma de Endpoints: adoptar plataformas capaces de detectar anomalías, recomendar acciones y acelerar la remediación sin comprometer las estrictas ventanas de mantenimiento de las operaciones industriales.
En última instancia, el éxito no debería medirse por la cantidad de vulnerabilidades remediadas, sino por la capacidad de tomar decisiones informadas sobre qué riesgos abordar primero para proteger la continuidad operativa.
Fuente: Ivanti











